martes, 23 de febrero de 2010

Próxima tertulia de El Club Lisboa

El Club Lisboa nace de la necesidad de reflexionar acerca de qué tipo de periodismo queremos hacer. La libre opinión y el debate son los elementos fundamentales de este nuevo proyecto, cuyo objetivo último es contribuir a inventar nuevas formas de hacer comunicación. El Club Lisboa se establece como un espacio en el que reivindicar los valores del periodismo que se perdieron entre la confusión y el espectáculo: el beneficio de la comunidad, la búsqueda de la verdad, el fomento de una opinión pública bien informada. En última instancia, el Club Lisboa ofrece la posibilidad a aquellos que todavía creen en el periodismo de calidad de no sentirse solos.

La segunda tertulia del Club Lisboa tendrá como invitado a José Manuel Martín Medem, periodista y escritor. El encuentro versará sobre el estado de la televisión pública, así como de la situación política y de los medios de comunicación en América Latina.

La tertulia tendrá lugar el próximo miércoles 3 de Marzo a las 20 horas en el local de Ecologistas en Acción (C/Marqués de Leganés Nº 12. Metro: Plaza de España, Callao o Santo Domingo).

El Club Lisboa es una iniciativa de Periodistas en Acción, un grupo de periodistas comprometidos con la realidad que nos rodea y que se integra en la confederación de Ecologistas en Acción.

El derecho de acceso: un herramienta para la ciudadanía

El acceso de los ciudadanos a los medios de comunicación de titularidad pública se contempla como una forma de afianzar la democracia. La posibilidad de los grupos sociales representativos de dirigirse directamente a la ciudadanía se concibe como una muestra de libertad y pluralismo. Sin embargo, el derecho de acceso a los medios de comunicación pública dista de ser efectivo por todas las limitaciones que se le imponen.

La constitución española en su artículo 20 establece que “la ley regulará el acceso de los grupos sociales y políticos significativos a los medios de comunicación social dependientes del Estado”. No ha sido hasta 2006 que se ha regulado el derecho de acceso a través de la Ley de Radio y Televisión de Titularidad Estatal, que permite la creación de espacios propios para la expresión directa de los grupos sociales y políticos significativos.

No obstante, el derecho de acceso ha quedado seriamente cercenado por las directrices regulatorias del Consejo de Administración de RTVE. El apartado 5 de estas directrices se refiere a los límites del citado derecho y señala: “la Corporación RTVE conocerá con carácter previo a su difusión los contenidos propuestos por los grupos, reservándose el derecho a no difundir aquellos que sean contrarios a los valores y principios constitucionales o que vulneren derechos fundamentales de terceros”. Algunos autores consideran que esta limitación establece la censura previa en la RTVE.

El derecho de acceso puede y debe ser una herramienta más de las organizaciones sociales para transmitir su discurso a la ciudadanía. Una buena comunicación entre los actores sociales y los ciudadanos fomentará la existencia de una opinión pública bien formada. Una opinión pública capaz de actuar por sí misma ante los problemas de la actualidad.

Para más información, pinchad el artículo de José Manuel Martín Medem sobre el derecho de acceso: http://www.nodo50.org/codoacodo/oct07/josemanuel.htm

domingo, 17 de enero de 2010

Declaración de intenciones

Querido periodista:

Recuerdas hace cuatro años, cuando paseábamos por las calles de Madrid, andando el callejero a través de las gentes de la capital. Hablábamos de cosas triviales, de cosas profundas y de periodismo, sobretodo hablábamos, porque amábamos, de periodismo. En esas largas caminatas todo lo imaginable podía ocurrir por el mero hecho de haberlo soñado.

No nos costaba analizar los problemas que sufría el periodismo y que, tras cuatro años, son si cabe más agudos. Comprendíamos como la empresa informativa se había adueñado de la calidad periodística para ningunearla. Comentábamos, decepcionados, los últimos casos de mal periodismo, de periodismo de espectáculo, de falta de rigor y de manipulación descarada. Nos alarmábamos ante un periodismo que había olvidado su función pública para que cuadraran los balances, que descartaba la profesionalidad a favor de la rapidez, de los bajos salarios, del beneficio. Nos indignábamos al escuchar las soflamas de nuevos y antiguos fanáticos, sirviéndose de las tribunas mediáticas para incitar al odio, al miedo, al rencor. Sin embargo, creíamos que debía haber otro camino; otro modo de hacer las cosas.

Éramos estudiantes primerizos de un periodismo que aún no conocíamos, que aún no nos había decepcionado. Es por eso que asumimos como nuestra la obligación de defender ese otro camino. Un día, en uno de los paseos, me hablaste de El Fantástico Club de Portugal, un relato de Manuel Rivas incluido en el libro El Periodismo es un cuento. Trataba acerca de un país cercano pero desconocido. Un país hermoso a pesar de haber sido relegado a un segundo plano de la historia, un país que invita a la saudade: lo que Rivas describe como la nostalgia del futuro. Nosotros comprendimos enseguida esa nostalgia: expresaba claramente nuestro sentimiento hacia el periodismo. Un periodismo que fuera lo que debía ser, como un país cercano pero desconocido. Un lugar ignoto hacia el que debíamos caminar, que teníamos que conocer y explorar. Un periodismo comprometido con su realidad, con una marcada función social y sin las limitaciones de los beneficios. Así surgió el Club Lisboa: como un lugar donde soñar periodismo sin temor a intereses económicos ni partidarios. El Club Lisboa: un lugar donde reconocer en el periodismo nuestra patria y sentirnos orgullosos de llamarnos periodistas. Éramos conscientes de que el periodismo que queremos es una utopía y ante eso planteábamos dos preguntas. ¿Por qué no crear un lugar donde la utopía sea una forma de hacer? ¿Por qué no ser nosotros la utopía?

Hoy, amigo periodista, te escribo desde Lisboa, allí donde el océano se muestra inmenso en sus posibilidades. Te escribo en el momento en el que nos embarcamos en busca de aquel lugar donde reconocernos como lo que queremos ser, lo que nunca debimos dejar de ser.

El Club Lisboa, a 17 de Enero de 2010.